El primer capítulo de esta vibrante serie de Liguilla dejó a Tigres con la mano en la cintura y a Chivas contra las cuerdas. El 3-1 final en el Estadio Universitario refleja la jerarquía de una plantilla diseñada para ser campeona. Tras el silbatazo final, la afición regia celebró lo que parece una clasificación inminente, pero en el campamento de las Chivas, el discurso es de resiliencia. El técnico rojiblanco enfatizó que «la serie sigue viva» y que el gol de visitante —aunque ya no es criterio de desempate por posición en la tabla— les da una luz de esperanza para la vuelta en el Estadio Akron.
Para el partido de regreso, Chivas necesita recuperar su solidez defensiva y esperar que sus referentes ofensivos tengan una noche inspirada. Tigres, por su parte, llegará a Jalisco con la tranquilidad de tener dos goles de colchón, lo que les permitirá jugar con la desesperación del rival. Los analistas coinciden en que la clave estará en los primeros 20 minutos de la vuelta; si el Guadalajara anota pronto, el estadio se convertirá en una olla de presión para los felinos. Sin embargo, con jugadores de la experiencia de Nahuel Guzmán y Guido Pizarro, los Tigres tienen el colmillo necesario para manejar los tiempos y sellar su pase a la siguiente fase, confirmando por qué son el equipo de la década en el fútbol mexicano.











