El resultado del GP de Miami ha sacudido los cimientos de la Fórmula 1. La victoria de Kimi Antonelly no es solo un triunfo aislado, sino la confirmación de que Mercedes ha encontrado el ritmo necesario para pelear por el título. Por otro lado, el lugar 16 de Checo Pérez enciende las alarmas en el entorno de Red Bull. El piloto mexicano, que suele destacar en circuitos callejeros, se vio superado por las circunstancias y por un monoplaza que pareció inconducible durante gran parte de las 57 vueltas. La falta de ritmo en las rectas y los errores en la puesta a punto dejaron a Checo fuera de combate prematuramente.
Este bajo rendimiento de Pérez ocurre en un momento crítico, donde los rumores sobre la renovación de su contrato y la presión de los jóvenes talentos de la academia Red Bull están en su punto más alto. Mientras Max Verstappen logró salvar puntos importantes, la brecha entre los dos pilotos de la escudería austriaca se volvió a ensanchar dramáticamente en Miami. Antonelly, por su parte, demostró que la edad es solo un número cuando se tiene el talento de un fuera de serie. El campeonato ahora entra en una fase de incertidumbre, con McLaren y Mercedes cerrando la brecha con Red Bull, dejando a Checo con la imperiosa necesidad de un podio en la próxima carrera para recuperar la confianza de su equipo y de la afición mexicana.










