Familia

Discusiones entre hermanos ¿Qué postura tomar?

Según los profesionales, las discusiones entre hermanos forman parte del crecimiento de los niños y se potencian en la temporada de vacaciones cuando más conviven. Pero la pregunta del millón es ¿qué hacer y…

Según los profesionales, las discusiones entre hermanos forman parte del crecimiento de los niños y se potencian en la temporada de vacaciones cuando más conviven. Pero la pregunta del millón es ¿qué hacer y cómo reaccionar ante ellas? Acá las respuestas.

 

El psicólogo Carlos Títolo, sostiene que las peleas entre hermanos son inherentes al vínculo y, de acuerdo a las edades, tienen distintas intensidades. «Si entre ellos se llevan un año, será diferente a si se llevan 2 o 3, ya que el más grande tuvo su tiempo de construir un vínculo con sus padres». Otra de las razones principales de esta situación, es que compiten por el amor y la atención de los padres. Sienten celos, temen que prefieran al otro hermano, se sienten inseguros de perder su amor, entre otros motivos. Y por eso dice que lo importante es el vínculo que establezca cada hermano con los padres y luego entre sí.

Uno de los aspectos más importantes al que los papás debemos prestar atención es el de enseñarles a compartir Ahora bien ¿Qué debemos hacer los papás ante estas situaciones?  La recomendación es ayudar a los niños a expresar lo que sienten a través de las palabras y no de peleas y agresiones.

Los padres nunca debemos emitir juicios del tipo: «eres malo con tu hermano», porque eso sólo ayuda a seguir enojando a alguno de ellos. La postura que debemos tomar, según los profesionales es, por ejemplo, decirles: «Veo que estás enojado», y así estimular que se conecten y expresen sus sentimientos en ese momento.

Cuando los niños expresan su rabia, decepción o celos a través de la palabra, no tendrán necesidad de pegar o insultar por ello es recomendable ante cualquier pelea entre nuestros hijos, pararnos con firmeza y mostrarles que las relaciones son circulares: un hermano responde de determinada forma, y el otro con su conducta o palabras también influye en su hermano.

El principio es mediar el conflicto y no juzgar. Nunca hay que buscar un culpable en la pelea, sino ayudar a que cada hijo se haga cargo de lo que quiere, siente y hace, y experimente los resultados de su propia elección. Y así aprenda.