Recentes testimonios han revelado que el penal de Puente Grande en Jalisco ha establecido un sistema de autogobierno, donde los costos de vida son exorbitantes.

De acuerdo con información publicada por, se reporta que la cerveza se vende a $200, las visitas conyugales tienen un costo de $2,000 y la renta de celulares alcanza hasta $15,000 al mes.

Este fenómeno de autogobierno dentro del penal plantea serias preocupaciones sobre el control y la seguridad en los centros penitenciarios de México.

Los altos precios por servicios esenciales reflejan un entorno donde los internos deben recurrir a pagos exorbitantes para acceder a comodidades básicas.

La relevancia de esta situación radica en cómo el sistema penitenciario enfrenta desafíos que van más allá de la rehabilitación, cuestionando la transparencia y la justicia del tratamiento a los reos.

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