Se acabó el estigma. México logró salir de la famosa «lista negra» de propiedad intelectual que mantenía Estados Unidos, y Marcelo Ebrard no tardó ni un minuto en presumirlo: esto, dijo, le abre la llave a una derrama de inversión extranjera que el país necesitaba.
La lista en cuestión la publica cada año la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos y básicamente es un señalamiento público a los países que no cuidan bien las patentes, las marcas y los derechos de autor. Estar ahí es como traer una mancha que espanta a los inversionistas. Salir de ella, en cambio, es decirle al mundo: aquí hay reglas y se respetan.
El secretario de Economía aseguró que este logro es resultado de las reformas que se han hecho en materia de propiedad industrial e innovación. Y el mensaje es directo para empresas tecnológicas, farmacéuticas y del sector creativo que estaban mirando a México con dudas: ya no hay pretexto para no venir.
Dentro del T-MEC esto pesa doble, porque el tratado tiene cláusulas muy puntuales sobre propiedad intelectual y Estados Unidos las monitorea de cerca. Cumplir con ellas no es opcional, y México acaba de demostrar que va en serio.
El nearshoring sigue siendo la gran apuesta del país para atraer fábricas y empresas que quieren acercarse a EU sin cruzar la frontera. Con este paso, México se quita una piedra del zapato y llega con más fuerza a esa pelea. La cancha está lista, ahora a ver si llega el dinero.













