El PAN operó a favor de Adrián de la Garza, del PRI, y ese movimiento sigue generando consecuencias en el mapa político de Nuevo León. Ahora, Felipe de Jesús Cantú Rodríguez, exalcalde de Monterrey, anunció que se suma al proceso interno de Morena rumbo al próximo ciclo electoral en el estado.

La decisión, según el propio Cantú, no fue de un día para otro. «Tomé un momento para reflexionar, valoré el momento y decidí dar el paso», escribió en su cuenta de X. Y fue más allá: aseguró que Nuevo León necesita «experiencia real al frente del gobierno» y no «ocurrencias». Una frase que no necesita mucha traducción.

Lo que pasa en Nuevo León no es un asunto menor. Que un partido apoye al candidato de su rival histórico dice mucho del estado de la política tradicional en el estado, y abre la conversación sobre qué tan lejos están los partidos de lo que la gente realmente espera de quien gobierna.

Cantú conoce el terreno: gobernó Monterrey y eso le da argumentos que otros perfiles no tienen. Pero conocer el estado es solo el primer paso. El electorado regiomontano es exigente y tiene memoria, y lo que busca es alguien que entienda sus problemas de verdad: agua, seguridad, movilidad, crecimiento.

El proceso interno de Morena apenas arranca y los nombres que entren a competir definirán el tono de lo que viene. Cantú ya dio el paso. Ahora toca ver si su propuesta está a la altura del estado que dice querer representar.