¿Cómo te acercas como padre? ¿Qué rol les toca a los hermanos de los niños con autismo? ¿Cómo evitamos enojos o rivalidades entre ellos?

10 recomendaciones para hermanos de niños con autismo

  1. Comprender que su hermana/o es diferente y que lo diferente no es sinónimo de malo.
  2. Ofrecer una visión positiva de las cosas y normalizarlas es decisivo para fomentar unos lazos de unión estrechos y firmes en la relación familiar.
  3. Enseñar a los hermanos, qué es el autismo será especialmente útil. Es imprescindible hacerles partícipes de terapias y pautas que se ofrezca a la familia.
  4. El juego entre hermanos es importantísimo y pueden aprender e enriquecerse ambos, (recordar que se les debe recompensar a los dos por igual en todo lo que hagan juntos).
  5. Debemos tener en cuenta los espacios donde se realicen los juegos y los tiempos, ya que en ocasiones uno de los dos no siempre estará dispuesto y necesitará su tiempo de juego en solitario.
  6. Imprescindible satisfacer las necesidades del hermano mayor o menor del niño con autismo; es decir, estar pendiente de ellos de forma individual cubriendo sus necesidades, deseos, sueños y derechos.
  7. Crear un sentimiento de igualdad de los padres hacia sus hijos.
  8. Los problemas de conducta y adaptación en la familia de un niño con autismo, pueden ser un impacto negativo sobre la adaptación emocional y psicológica de los hermanos sin TEA. Es importante hacerles saber que se les quiere y que no deben temer por su seguridad, etc.
  9. Otro aspecto esencial, es preparar a los niños psicológicamente para cuando se les presentan situaciones de burla o incomprensión, acerca de sus hermanos.
  10. Organizar grupos de apoyo para hermanos. Así, los hermanos pueden compartir sus experiencias entre iguales, hablar sobre sus sentimientos, compartir anécdotas que viven con sus hermanos, aprender más estrategias para llevar a cabo en el día a día en el hogar, aprender nuevos juegos, etc.

Niños con autismo en lugares públicos

Planea con anticipación la salida y muestra a tu hijo/a el lugar que visitarán (con imágenes o con fotos). Empieza por acudir a lugares que él/ella disfrute o donde encuentre actividades gratificantes. Al principio, limita el tiempo de estancia a, tal vez, cinco minutos. Incrementa gradualmente este periodo conforme el niño/a lo tolere. Acude a lugares de fácil acceso y de preferencia cerca de tu casa, de forma que puedas salir y regresar rápidamente si el niño/a se altera.

No te exijas ni le exijas demasiado al niño/a

Acepta los pequeños logros y construye a partir de ellos. Por ejemplo, si el niño/a tiene dificultad para estar en un centro comercial, y un día, después de anticipar tu salida con apoyos visuales, logra permanecer 10 minutos ahí sin alterarse, felicítalo y felicítate por ese logro. Asegúrate de que el niño/a tenga formas de comunicar sus necesidades básicas (sueño, hambre, ganas de ir al baño) cuando salgan. Si el niño/a no tiene lenguaje verbal ni gestos, puede utilizar imágenes y dártelas cuando necesite algo.

En todo lugar público enséñale las conductas apropiadas y de seguridad

Por ejemplo, empezar por enseñarle a que permanezca a tu lado en todo momento, y que no salga corriendo sin control. Recuerda que muchos niños/as con autismo tienen dificultades para procesar sus sensaciones, lo que les impide estar en lugares muy concurridos. En un principio, escoge lugares y horarios donde el niño/a se pueda sentir menos abrumado.

IGNORA las miradas de desaprobación o curiosidad

Fortalécete y prepárate para responder de manera respetuosa pero asertiva respecto de la condición de tu hijo y tu forma de interactuar con él/ella.

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