Los padres quieren lo mejor para sus hijos. Muchas veces queriendo darles todo lo que no pudieron tener cuando tenían su edad terminan criando hijos dependientes. Lo que nos lleva a preguntarnos ¿cuánto es suficiente o cuán saludable puede ser darles a los hijos/as todo lo que piden?.

Aunque no hay una respuesta única o absoluta a esta pregunta, hay algunas guías que nos pueden ayudar a contestarlas. La importancia de atenderlo está en el cuidando estos gestos podremos enseñar más valores a nuestros hijos.

Existen dos tipos de necesidades: las básicas o primarias y las secundarias.

Entre las necesidades básicas se encuentran: proveerle un techo, comida, vestimenta, servicios de salud, educación, y protección. Hay otras emocionales como por ejemplo, afecto, amor y respeto. Se consideran básicas porque son la base del crecimiento sano y, como madres y padres, tenemos la responsabilidad de proveerlas a los hijos/as.

Por otro lado, hay necesidades que son secundarias, que también se pudieran considerar como lujos o privilegios. Estas son las necesidades que muchas veces los padres confunden con las necesidades primarias.

Estas cosas secundarias son: vestimentas de marcas reconocidas o diseñadores, juguetes o juegos más populares, las versiones más recientes de celulares, carro o cualquier otro artículo material de moda. Estas son comodidades que NO son necesarias para desarrollarnos física o emocionalmente, aunque pueden ser agradables.

¿Esto significa que no debo darles alguno de estos gustos a mis hijos/as? La regla de oro es el balance. Los extremos no son saludables.

Cuando les ofrecemos a los hijos/as todos sus pedidos, sin poner condiciones de cómo ganarse los privilegios o lujos, le estamos dando el mensaje equivocado de que siempre van a tener todo lo que quieren.

También, al comprarles o darles todo lo que piden, les estamos negando la oportunidad de aprender a manejar frustraciones. En la realidad de la vida, por múltiples razones, no vamos a poder tener todo lo que queremos. Sin embargo, aprendemos a través de las distintas etapas de desarrollo a manejar de forma adecuada nuestras frustraciones.

-Responsabilidad: asignar tareas en el hogar, de acuerdo con su edad.

-Frustración puede ser positivo: Un NO como respuesta puede ser saludable, aunque en el momento su hijo lo viva con dolor.

-Balance: no es bueno decir que Sí todo el tiempo, como tampoco es bueno decir que No todas las veces.

-Independencia: es saludable dejar que los hijos/as aprendan a hacer sus cosas por sí solos, de acuerdo con su edad.

 

 

 

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