Congeniar nuestros distintos roles (como madre, profesional, mujer, amiga y muchos etcéteras) es uno de los mayores desafíos de la vida moderna. Una encuesta reciente realizada por la Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires indica que son las mujeres las que más tiempo trabajan, ya sea dentro del hogar como afuera. Mientras llamamos la atención sobre la necesidad de una responsabilidad compartida con los varones en términos de cuidado de los chicos y adultos mayores, así como en las actividades de limpieza y cocina, la conciliación entre las distintas actividades aun resulta un desafío más difícil para las mujeres.

Consultada por EntremujeresSilvia Neto, fonoaudióloga y madre de cinco hijos, dice que para ella es fundamental organizar prioridades y asegura que amar lo que uno hace es clave para poder contagiar entusiasmo. “Crecer profesionalmente nos hace sentir más plenas, y genera espacios propios de enriquecimiento personal y social que logran mantener una identidad propia. Estoy convencida que esto impacta en la familia de manera muy positiva”, opina.

Ana Laura Carella es musicoterapeuta, trabaja con pacientes con discapacidad y en tratamiento por enfermedades oncohematológicas. Además, es madre de dos hijas y dice que prioriza la calidad del tiempo (y no necesariamente la cantidad) que le dedica a sus pequeñas, para que esos momentos se conviertan en algo único. “Lo ideal es que cuando estás con tus hijos estés, en todo sentido. Me refiero a crear un vínculo saludable y no estar con el celular, la computadora o viendo cosas del trabajo. Cuando estás en el ámbito laboral no podés encargarte de tus hijos, estas dedicada exclusivamente al trabajo; funciona igual al revés: el tiempo que pasas con ellos debe ser exclusivo y de calidad”, señaló.

Trabajo en equipo

La maternidad requiere, como sabemos, mucho trabajo. Pero desterrar la idea de que el hombre “ayuda” para reemplazarla por un trabajo en equipo, que deben asumir ambos padres en igualdad de condiciones será fundamental para que cada uno pueda desarrollarse y vivir plenamente. Johanna Colombo es licenciada en comercialización y marketing y madre un hijo: “Con mi pareja compartimos todas las tareas. Reuniones, eventos, cumpleaños, etc. También nos ayudan mi mamá, mi papá y mis suegros, que siempre se hacen espacios para colaborar con nosotros. Somos un equipo, sin él no podría hacerlo”, comenta.

“Acá hacemos todo los dos. Él las lleva al colegio, y yo las voy a buscar. Alguno de los dos las baña, el que esté disponible. Yo cocino porque me encanta, pero me parece importante que estemos los dos y podamos compartir las tareas”, aporta Ana Laura.

Para Silvia es fundamental la colaboración de todos los miembros de la familia, incluidos sus cinco hijos: “Cuando la madre trabaja, todos los miembros de la familia deben adaptarse a esa situación, no sólo el padre. Todos deben colaborar en lo que se necesite, en lo programado y en los imponderables, cada uno debe involucrarse no sólo con sus necesidades, sino con las del resto para hacer un buen equipo. Además, es un excelente aprendizaje para todos. Y aún más en casos como el nuestro, con una familia numerosa”.

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