Sabemos que por vergüenza o motivados por la creencia de que estornudar en público es de mala educación, muchas personas suprimen este mecanismo natural del cuerpo, o bien lo hacen «para adentro». Sangrados nasales, rotura de tímpanos y otras repercusiones que ponen en riesgo al organismo.

El estornudo es un mecanismo que se produce involuntariamente como respuesta a varios estímulos, ya sea alguna infección de las vías respiratorias o simplemente para quitar algo que está irritando las partes sensibles de las fosas nasales. Los más comunes son provocados por partículas extrañas como polvo, polen, pelos de mascotas, entre otros.

Pero esto se trata de un mecanismo de defensa que tiene el cuerpo (más concretamente, el aparato respiratorio) para expulsar aire desde los pulmones a través de la nariz o, a veces, desde la boca. Es un acto reflejo y convulsivo que se produce cuando hay una irritación.

Físicamente, lo que ocurre es una rápida y fuerte inhalación de aire que pasa a los pulmones en poco tiempo. Los músculos abdominales hacen que el diafragma suba repentinamente para que la presión pulmonar no ascienda y la faringe se abre.

Reprimir el estornudo es muy frecuente debido a que a muchas personas les da vergüenza. Quizás el tabú viene de la infancia, cuando solía decirse que era de mala educación. Sin embargo, los estudios médicos afirmaron que evitar que el aire salga por la nariz o detenerlo justo antes de ser eliminado puede ser perjudicial para la salud.

Reprimir el estornudo produce los efectos contrarios a los que supuestamente debería cumplir: las partículas irritantes no se arrastran hacia afuera, sino hacia adentro. La fuerza del aire actúa en contra de los tejidos de la nariz y puede provocar lesiones en los vasos y venas nasales.

«Los patógenos o sustancias irritantes pueden pasar a otras zonas más internas de la nariz, oído medio, senos paranasales, etc. e infectarlas»

Por su parte, cuando el estornudo se reprime hay un aumento en la presión en el sistema respiratorio. Los daños más habituales tienen que ver con roturas vasculares como, por ejemplo, sangrados nasales, hemorragias en los tímpanos o en la conjuntiva ocular.

A su vez, provoca inflamación en las fosas nasales y tímpanos, dolor de cabeza y de oído e incluso alteraciones en la audición.

Algunas de las consecuencias pueden ser ilustradas con lo que le ocurrió recientemente a un hombre de 34 años, que llegó al servicio de emergencia de un hospital en Leicester, Inglaterra, con el cuello hinchado y un dolor extremo.

«Detener los estornudos bloqueando las fosas nasales y la boca es una maniobra peligrosa, y se debe evitar»

Y no será necesario irse a los extremos y provocar ráfagas de gérmenes por doquier. Con solo tapar la boca y la nariz con un pañuelo descartable, o bien estornudar hacia la parte interior del codo, estará resuelta la «incomodidad» de estornudar en público y la salud a salvo.

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