Debes saber que durante el embarazo pueden surgir muchas dudas a la futura madre, sobre la alimentación, los hábitos a evitar, el tipo de ejercicio físico aconsejado, sus riesgos laborales, las mejores posturas para dormir según avanza la gestación o el equilibrio de las emociones, entre otras. Pero también, otras muchas a nivel físico o interno. Lo habitual es que el embarazo siga su transcurso con normalidad, y se realizan diversas pruebas durante el mismo para comprobar su evolución. Una de esas pruebas es la ecografía que, entre otras cosas, puede alertar de alteraciones en el líquido amniótico, una sustancia clave para la salud y el correcto desarrollo del feto. Te explicamos qué es exactamente el líquido amniótico, y qué puede significar un aumento o una disminución de dicho líquido durante la gestación.

¿Qué es el líquido amniótico y qué funciones cumple?

El líquido amniótico, que es de color claro, transparente o sutilmente amarillento, rodea al feto dentro del útero, proporciona el medio adecuado para el desarrollo del futuro bebé desde la fecundación hasta que tiene lugar el parto, y desempeña una función compleja durante todo el proceso de la gestación, “de la cual se siguen desconociendo muchos aspectos”, según explica Sara Martín-Caro, matrona de Ancara Perinatal. El líquido amniótico protege al feto contra traumatismos externos e infecciones, permite su movilidad y regula su temperatura, favorece el desarrollo de sus pulmones…

Esta experta nos indica las funciones que cumple durante el embarazo el líquido amniótico:

Protege a la criatura contra posibles traumatismos externos, amortiguando posibles impactos que pueda recibir la madre

Permite la movilidad del feto previniendo posibles malas posiciones y favorece su desarrollo muscular.

Tiene un papel importante en el desarrollo de los pulmones.

Además de aportar el líquido, espacio y los factores de crecimiento para permitir el desarrollo normal de diferentes sistemas, como el aparato digestivo y renal.

Permite el intercambio de sustancias bioquímicas, controla y regula el pH.

Además también regula la temperatura de la criatura, al conservar una temperatura estable.

Ofrece protección antibacteriana ante posibles infecciones.

Qué es el líquido amniótico

Alteraciones en la cantidad de líquido amniótico: causas y consecuencia / Desde la fecundación hasta el momento del nacimiento, el bebé permanece en el útero de la madre dentro del saco amniótico, una especie de bolsa formada por dos membranas llamadas amnios y corion. En el interior de este saco, el feto está rodeado de líquido amniótico.

Sobre la cantidad de líquido amniótico que es considerada como “normal” durante la gestación, la experta considera que debemos tener en cuenta que “el volumen del líquido amniótico varía de forma fisiológica durante la gestación, pasando de ser de alrededor de unos 30 ml en la semana 10, llegando a su pico máximo de 1.000 ml en torno a la semana 36, y volviendo a descender hasta 600 ml en torno a la semana 40 de gestación”.

Sobre si es perjudicial para el bebé que haya una alteración del volumen del mismo, Sara Martín-Caro señala que las anomalías del volumen de líquido amniótico, tanto por exceso como por defecto, “constituyen un potencial signo de alarma que debe ser observado”.

Por un lado, según la matrona, “la disminución de líquido amniótico por debajo de los valores normales correspondientes a la edad gestacional se denomina oligoamnios y tiene una incidencia del 0,5 al 10% de los embarazos”.

Entre las posibles causas de esta disminución señala el crecimiento intrauterino retardado de la criatura, la gestación cronológicamente prolongada, determinadas infecciones, disfunciones placentarias, una posible obstrucción del tracto renal fetal, o la rotura de membranas, entre otras.

 

 

 

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