¿A poco no les ha sucedido que, al reflexionar sobre cómo hablamos y por qué decimos tantas groserías, concluimos que estas nos liberan y nos sirven muchas veces mejor que mil palabras para explicar las cosas y que por ende, se convierten también en una adaptación del lenguaje permitido, aun cuando a muchos no les parece como externamos lo que decimos?

Pues el consultor de Imagen Pública, director y docente del Colegio de Imagen Pública, Álvaro Gordoa, Recomienda que debemos tener gracia para decirlas, debido a que no hay nada peor que una persona a la que se le escuchan las groserías forzadas, pues la gente se da cuenta de inmediato que no le están saliendo de corazón, que pudieran estar estudiadas y por ende fuera de lugar.

Todos los seres humanos decimos groserías, comprobado por la Universidad de Kiel y APS (Association for Psychological Science) en la cual dicen que “entre un 0.5% y un 0.7% de las palabras que decimos todos los días, son groserías”. Decimos más groserías cuando estamos solos y nuestro diálogo interno llega a ser formado por un 20% de malas palabras.

Seamos sinceros, guste o no, si un hombre se ve mal diciendo groserías ¿qué es lo que piensas de las mujeres groseras? Sin entrar en controversia por la equidad de género, de una mujer se espera más educación al respecto ¡aunque seamos iguales! Por lo que la recomendación para aquellas amigas y, por qué no, amigos es que las groserías no falten al respeto. Hay de groserías a groserías. Hay groserías tolerables socialmente, hasta cierto nivel, como todas las que tienen que ver con “madre” (menos la que te la recuerda), como, por ejemplo: “a toda madre”, “su perrito chihuahua es una madrecita así”, “sabe a madres”, o simplemente “¡¡¡madres!!!”.

Entonces ¿Cuándo y dónde podemos decir groserías?

Si decirlas:

-Frente a amigos frecuentas en reuniones de casa.

-Con la pareja, en reuniones de casa o salidas públicas, pero sólo cuando la cita sea de dos ¡no con otras parejas!

-Frente a compañeros de trabajo fuera de oficina (OJO, solo compañeros, no jefe).

Nunca decirlas:

-Whatsapp; recuerda que existen los screenshots.

-Frente a personas a quienes les hablas de usted.

-Frente a papás, abuelos, tíos mayores, suegros, jefes y niños pequeños.

Recuerda que en el momento en que tu abusas del recurso y se convierte en parte de tu lenguaje habitual y no en una expresión de una emoción, se descarga de todo el efecto y se convierte únicamente en una palabra más para ti que afecta tu imagen pública.

 

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